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martes, 23 de agosto de 2011

El Vórtice energético: Materia = Energía.




Albert Einstein fue uno de los científicos más relevantes del siglo XX al demostrar que la materia era equivalente a la energía, pero esa equivalencia entre la materia y la energía es de todas formas un misterio. Es el gran enigma del siglo que dejamos atrás. La física moderna no ceja en su afán de entender con precisión que es la materia y la razón por la que parece ser intercambiable por energía. ¿Cómo puede ser la materia, en apariencia tan estática, una forma de energía, que es intrínsicamente dinámica? 
Tan solo unos pocos años después del descubrimiento de Einstein, se inició la defensiva en contra del propio átomo. Los físicos desecharon la idea tradicional de que el átomo era una partícula indivisible, y la más pequeña, dentro de la materia. La concepción del átomo como una bola de billar se hizo añicos, y resultó que el pequeño elemento se componía a su vez de partículas subatómicas, aún más pequeñas. Hoy en día se sabe que el átomo, en lugar de una masa sólida e indestructible, es en buena forma un espacio vacío. En rigor consta de pequeños electrones (detectados por Sir J.J. Thomson), orbitando alrededor de un núcleo central hecho de otras partículas. Resulta tentador imaginar que estas partículas elementales son, en sí mismas, elementos sólidos parecidos a pequeñas bolas de billar. Pero la física moderna ha demostrado, con relativa claridad, que son destruibles y que pueden transformarse por completo en energía. 
La noción tradicional de que la materia se compone de partículas indestructibles es evidentemente falsa. Pero la pregunta es, ¿qué son las partículas elementales? ¿Y como pueden ser una forma de energía? En lo que fue el siglo XX, los físicos han intentado resolver esos interrogantes. 
El vórtice de Kelvin nos brinda la respuesta. El vórtice es la clave para entender la estructura precisa de las partículas, y de cómo se halla contenida la energía dentro de ellas. Para Lord Kelvin y sus contemporáneos, el átomo era la partícula elemental: la partícula más pequeña de materia. Era evidente pues, que habría que aplicar su modelo del vórtice del átomo. 
Con todo, hoy en día se presume que las partículas subatómicas son la porción más pequeña de energía. Si Kelvin viviera hoy, buscaría explicar las partículas y no los átomos. 
En 1884 Kelvin dicto en los EEUU una serie de conferencias acerca de la teoría de las ondas luminosas. Por aquella época se creía que la luz consistía en ondas diseminadas por el éter: sustancia invisible que hipotéticamente llenaba todo el espacio. Kelvin creía en el éter. Es lógico, pues que considerara a los átomos como una serie de vórtices en mitad del éter. 
Mas tarde, sin embargo, los físicos llegaron a concebir la luz de modo bien distinto, y el océano subyacente del éter quedo por completo descartado. Llegaron a aceptar que las ondas de energía podían existir sin un material adyacente en el cual desplazarse. Las olas podían existir sin el océano... al igual que la sonrisa del gato de Cheshire quedaba flotando en el aire, incluso después que el felino se hubiera esfumado. 
Hoy en día, una teoría del vórtice no requiere del éter, desde luego, cualquier mención al éter seria equivalente al suicidio desde el punto de vista científico. Toda concepción de las partículas como vórtices en mitad del éter seria considerada absurda. Pero, si puede haber una onda de energía a secas, ¿por qué no un vórtice? 
Kelvin andaba muy cerca. Después de todo, fue uno de los padres fundadores de la termodinámica, la ciencia de la energía. ¡Si tan solo hubiera hablado de energía y no de éter! Su teoría tendría, en este caso, absoluto sentido en nuestros días. Y su fundamento seria mas o menos: 
La partícula elemental es un vórtice de energía. 



Es una idea muy simple, pero de un poder incalculable. Si la partícula elemental fuera un vórtice de energía, nuestra comprensión del mundo cambiaría por completo. 
De partida, el vórtice resuelve el enigma fundamental de la física moderna. Nos muestra por primera vez,como es que la energía está “encerrada” en la materia. Einstein describió la materia como energía congelada. El vórtice nos brinda una imagen mucho más clara: el movimiento es el fundamento mismo de la materia... y no hay nada en ella “congelado”. 
Ahora podemos verdaderamente apreciar lo que Einstein quería significar cuando hablaba de que la masa es equivalente a la energía. 
Resulta irónico que, cuando Einstein predecía la equivalencia de la masa y la energía, la idea del vórtice dejó de estar en boga. El gran logro del vórtice consiste en la representación de la materia como energía. Volvió inteligible la concepción de Einstein, al describir la forma que la energía adopta dentro de la materia. 
La energía es inmaterial. No hay un océano de energía parecido al de éter. No es alguna sustancia o un fluido que flota alrededor de nosotros. La energía es dinámica, es acción, es cambio. Podemos representarla como puro movimiento.
Del mismo modo que el movimiento no pude existir sin una dirección determinada, la energía no existe sin una forma definida, No es que la energía forme un vórtice o una onda, el vórtice es la energía.
Las dos formas básicas de energía en nuestro mundo son la materia y la luz. Se supone, con frecuencia, que la luz es energía en forma de onda. Aquí sugerimos que la materia es un vórtice. Igual que las ondas luminosas pueden existir sin un éter en el cual oscilar, la materia no es un vórtice dentro de algo: es pura energía sin soporte material. 
En la naturaleza, la mayoría de los vórtices son de forma cónica. Los tornados y remolinos son conos giratorios. Tales fenómenos naturales ejemplifican bien la naturaleza dinámica de la partícula en vórtice, pero fracasan por completo a la hora de mostrarnos su forma. Es mejor concebir las partículas elementales como esferas en lugar de conos. 



Tampoco los anillos de humo de Kelvin nos brindan una imagen precisa del vórtice de energía. Los anillos de humo tienen lados. Para formar una partícula elemental, el vórtice de energía ha de ser esférico y simétrico. 
Para configurar una partícula elemental, requerimos de un vórtice esférico, uno que sea por completo simétrico. La partícula en vórtice no puede ser como un cono ni un anillo, ha de ser como una bola: una bola de energía. Pero, ¿cómo pudo surgir una bola de energía? ¿cómo pudo formarse un vórtice esférico a partir del movimiento? Representemos el movimiento como una línea. Si una línea en particular se enrosca sobre si misma en espiral puede formar un vértice esférico: una bola de energía en torbellino. 
Podemos representar el vórtice de energía como la pelota de lana. En ella, la lana orbita en una espiral tridimensional alrededor de un único punto. En el vórtice esférico, habría un movimiento giratorio en espiral alrededor de un punto central. Una pelota de lana es normalmente estática. Tan solo al momento de formar la pelota, o de desenrollar la lana, se forma una representación precisa del vórtice de energía. 
A partir de ello, apreciamos que bien puede haber dos tipos absolutamente opuestos de vórtices entre los que forman las partículas subatómicas. Uno seria giratorio hacia el centro, el otro hacia fuera. Con un movimiento continuo del vórtice, como un remolino de agua, la partícula quedaría del mismo tamaño. 
El vórtice de energía es una imagen simple, aunque poderosa. Nos muestra como es que algo tan dinámico como la energía subyace a algo tan estático como la materia. El movimiento giratorio crea estabilidad. Igual que los vividos anillos de humo de Kelvin parecían objetos flexibles, los vórtices de energía pueden aparecer como partículas estables y sólidas. 
Este modelo en particular nos sirve para entender como es que la materia puede convertirse en energía. ¿Que ocurría si desenrollamos la madeja de lana? Que el hilo desenrollado no cabría en la habitación, debido a su longitud. De la misma manera, si pudiéramos desenrollar un vórtice de energía, la cantidad de energía liberada seria enorme. Igual que una madeja de lana es una forma muy compacta de ese material, una partícula de vórtice es una forma muy concentrada de energía. 
El vórtice nos permite explicar de manera muy simple muchas de las propiedades que se atribuyen a la materia. 
Una faceta desconcertante de la materia consiste en las fuerzas misteriosas que parecen aflorar de ella, con las que todos estamos familiarizados. Considérese por ejemplo, el magnetismo. Todos sabemos que las limaduras de metal se adhieren a un imán. La carga eléctrica es otra fuerza esencial de la naturaleza. Varios trocitos de papel suelen adherirse a un objeto plástico cargado de electricidad, como una peineta. 
Son fuerzas muy reales, y potentes, pero la ciencia no ha conseguido jamás explicarlas cabalmente. Si las partículas de materia son fragmentos inertes de un material determinado ¿cómo es que se influyen recíprocamente? 
El vórtice nos brinda una explicación refinada de tales fuerzas. Los vórtices de energía son intrínsicamente dinámicos. En caso de superponerse entre sí, es evidente que habrán de interactuar. De este modo, el vórtice se sitúa en la base de la materia y nos muestra el por qué de las propiedades que se le atribuyen. 
El vórtice no cuestiona los hallazgos de la física clásica y la moderna. Mas bien establece nuevos fundamentos para ellos. Nos ayuda a entender la naturaleza íntima de la materia y las fuerzas misteriosas que suelen ir asociadas a ella. La ciencia ha explorado en el ámbito de la física y la química, las leyes que rigen la interacción de los átomos y las moléculas. La idea de que la partícula elemental es un vórtice de energía no modifica estos hechos de carácter macroscópico. En lugar de ello, el nuevo modelo del vórtice podría servirnos para reforzar y unificar las leyes de la naturaleza descubiertas hasta aquí, al apuntar a la realidad subyacente de las que afloran. 
La gran mayoría de la gente se desalienta ante la física, porque resulta difícil entenderla. Sin embargo, con esta renovada comprensión que aporta el vórtice, la complejidad del tema desaparece. El vórtice convierte a la física en una disciplina clara y accesible, proveyéndonos de una comprensión del universo físico al alcance de cualquiera. 
A pesar de su simplicidad consubstancial, el vórtice puede comenzar a resolver los enigmas de la física. Al concebir las partículas subatómicas como vórtice de energía, puede contribuir a resolver las paradojas que se asocian con ellas. Hace que sus propiedades y su comportamiento resulten bastante más fáciles de entender. Y estamos ahora en posición de explicar ciertos rasgos del universo sensible que la ciencia ha considerado desde siempre impenetrables. 
El tema de la carga eléctrica, por ejemplo, fue considerado previamente una propiedad irreductible de la materia. De igual modo, se ha dado por sentada, y se considera inexplicable, la existencia de tan solo dos tipos de carga eléctrica. El vórtice permite explicar, a la vez, estos dos aspectos de la materia. Como hemos visto, el vórtice esférico puede formarse de dos maneras absolutamente opuestas: en una, el movimiento giratorio es hacia dentro; la otra, hacia fuera. Estas dos formas se corresponden con la carga eléctrica positiva o negativa. 
Además, el vórtice nos aclara la razón por la que hay solo dos tipos de carga eléctrica en el universo, y no una, o cuatro. 
Hay muchos enigmas de la física que el vórtice puede resolver. Es posible, incluso, explicar ciertos conceptos tan básicos como el de la masa: la masa es una medida de la cantidad de energía contenida en un espiral. 



Con la Teoría del Vórtice, al propugnarse la idea de que las partículas no sólo son un punto, sino líneas unidimensionales insertas en rizos energéticos que adquieren diferentes conformaciones, el problema matemáticamente se soslaya, cuando se considera a los bucles o rizos como partículas elementales. 

Si aceptamos con una buena disposición científica los avances teóricos, entonces, no cabe duda que en dicha teoría se presenta implícita la deseada unificación. Lo que se propugna es que un objeto unidimensional, parecido a un vórtice, puede adquirir diferentes conformaciones y estructuras geométricas. Es un fenómeno semejante al que ocurre cuando se aplica un punteo en las cuerdas de una guitarra. Se dan variados sonidos con la vibración de las cuerdas. Los tonos diferentes que produce la vibración de esa cuerda son la analogía de distintos objetos. En esa misma forma, existe un vórtice fundamental que, en distintas vibraciones, puede ser detectado en condiciones de baja energía y grandes distancias. Una vibración es un quark; otra distinta es un electrón; la partícula de la luz vibra agudo y se observa como un fotón. Las distintas vibraciones se producen en un mismo vórtice. Es la unificación de todo, de las partículas, de la interacción, de partículas que manejan interacción, son todas vibraciones de la misma cuerda. 

Pero, entonces ¿cuál sería la partícula fundamental dentro de la concepción de la Teoría del Vórtice? En el tiempo siempre se han dado cambios fundamentales en esta materia. Consideramos a los átomos como los ladrillos fundamentales de la construcción de la naturaleza; se pensó en los protones como fundamentales, luego los quarks. En esta teoría ellos siguen siendo ladrillos fundamentales en la construcción del edificio, pero son las consecuencias diferentes de la vibración del vórtice, pasando éste a ser también fundamental. Un vórtice, en cierto sentido, corresponde a un número infinito de partículas elementales, debido a que cada una de ellas comportan la facultad de poder vibrar en una multiplicidad de maneras. Es el distinto «tono» de las vibraciones el determinante que sugiere las propiedades de las partículas elementales. Según los físicos esta teoría viene a ser la simplificación natural o el mejoramiento de nuestra teoría clásica de partículas. En la actualidad, la capacidad de observación de partículas está limitada sólo para aquellas que se dan a bajas energías, ya que para las partículas masivas se requieren aceleradores de una magnitud que hoy no se cuenta y tampoco son visualizables en un futuro relativamente cercano.Ello es lo que hace atractivo el vórtice energético. Con las vibraciones de un solo vórtice, no sólo se dan partículas elementales como quarks, leptones, fotones, gluones, et., sino que habría que agregarle un número infinito. La teoría del vórtice sería la reemplazante natural de la actual estructura teórica focalizada al conocimiento de la materia. 



El vórtice explica todas las supuestas propiedades de lo material. El requisito de que haya una sustancia de cualquier tipo, como sostén del mundo físico, desaparece de un plumazo. 
La materia aparece así, como una fachada de lo real. Solemos emplear la expresión “tan sólido como una roca”, pero nuestros sentidos nos engañan. Aunque son bien reales, las rocas distan mucho de constituir, efectivamente, entidades sólidas. La materia es, ante todo, un espacio vacío con unas cuantas partículas zumbando entre sus limites. Y si tales partículas no son sino un movimiento en vórtice, pareciera que la materia es, a fin de cuentas, puro movimiento. 
El vórtice viene a unificar el enfoque de los místicos y los científicos. Los místicos han sostenido siempre que el universo carece de sustancia. Varios siglos antes de Kelvin, Sidartha, el Buda, describió las variadas formas de la materia como remolinos en mitad de un arroyo, Los filósofos yoguis entendieron bien que la materia no es sino un vórtice de energía. Durante miles de años se ha enseñado en oriente que el mundo es una ilusión: la ilusión de “maya”.El vórtice nos muestra claramente como se crea esa ilusión. 

La clave de lo sobrenatural.




A mucha gente le resulta en extremo difícil aceptar lo sobrenatural y paranormal. Se enfrentan a tales episodios con suspicacia y abierto escepticismo. Examinan a fondo, y cuestionan, los testimonios existentes, refutando hasta la menor evidencia disponible. Algunos explican los recuerdos de una anterior como una forma de percepción extrasensorial. Otros reducen el fenómeno de la PES en sí a una simple coincidencia. Las apariciones se consideran meras fantasías y las curas milagrosas, fruto de la imaginación. Todo lo que reviste un carácter mágico queda reducido a lo mundano. 
Pero... ¿qué es exactamente lo sobrenatural? ¿El producto de la imaginación febril? ¿Nada más que superstición y avidez de pensamiento? ¿o será algo real? 
La clave está en el vórtice. El vórtice nos conduce a una explicación coherente de lo sobrenatural, lo paranormal y lo Psíquico. Y permite explicar de modo expedito y muy sencillo muchas experiencias que de otro modo resultan extrañas y enigmáticas. El vórtice nos brinda, en suma, un marco de referencia para asumir que lo aparentemente sobrenatural es una realidad. 
La clave está en comprender que nuestro universo no es sino pura energía. La energía es la realidad primaria, el fundamento de todo cuanto hay en el universo, desde el minúsculo átomo hasta la inmensidad de la galaxia. 
Pero, ¿será que el universo sensible es la única realidad posible? Si la materia y la luz -sus elementos componentes- son solo dos formas de energía, ¿puede haber otra modalidad energética, de carácter intangible? 
Einstein fue el primero que estableció la relación entre la materia y la energía. Su famosa ecuación E=MC2 demuestra que la materia (M) es equivalente a la energía (E), el vórtice llega aún más lejos: nos demuestra la forma precisa de la energía dentro de la materia. Una partícula de materia es una bola giratoria de energía, un vórtice esférico en movimiento. 
La luz es una forma distinta de energía, pero es obvio, a partir de la ecuación de Einstein, que la materia y la luz comparten un mismo dinamismo. En E=MC2, es C la velocidad de la luz, lo que relaciona la materia con la energía. 
De todo ello deriva una conclusión mas bien simple, por lo demás evidente: la velocidad de la materia en movimiento puede ser la de la luz. He aquí el único sentido posible de la ecuación einsteniana. 
Si en una partícula de materia el movimiento en vórtice ocurre a la velocidad de la luz, podemos representarnos esa partícula como una espiral a la velocidad de la luz. 
Pero, ¿será que el vórtice está siempre restringido a la velocidad de la luz? ¿o puede su movimiento intrínseco ser incluso más veloz? Hemos establecido una ecuación entre la energía y el movimiento. ¿Está todo el movimiento constreñido a la velocidad de la luz? 
La ciencia ha arribado a la conclusión de que nada puede moverse a una velocidad mayor que la de la luz, una regla aplicada a todas las formas de energía: incluidas las partículas de la materia y la luz. Pero, ¿será también aplicable al movimiento primario a partir del cual surgen la materia y la luz en sí? 
He aquí la pregunta clave. Todo se reduce a determinar que es la energía. Los físicos actuales no se preocupan por definir la energía, pero se muestran taxativos al señalar que esta última no puede desplazarse a mayor velocidad que la luz. Ahora bien, si las diversas formas de energía son, por definición, variadas formas del movimiento, quiere decir que el movimiento es más fundamental que la energía misma. ¿por qué tendría que limitarse ese movimiento a velocidades inferiores a la velocidad de la luz? 
Si el movimiento pudiera ocurrir a mayor velocidad daría origen a un tipo de energía por completo distinta, al cual podríamos designar como supraenergía.  
La energía y la supraenergía serian distintas en sustanciaPodemos describir el movimiento a la velocidad de la luz como la sustancia de la energía dentro del universo físico. Y la esencia de la supraenergía seria el movimiento a una velocidad mayor. 



Bien podría ser que la supraenergía se comportara igual que la energía. Por ejemplo, podría haber vórtices de supraenergía, análogos a las partículas de que esta hecha la materia. Y ondas de suprenergía, análogas a la luz. Juntos darían lugar a una realidad suprafísica, a un suprauniverso. 
Los objetos hechos de suprenergía podrían tener la misma forma de los demás elementos de este mundo, pero su sustancia seria completamente distinta. La materia no interactuaría con ellos. La luz no se reflejaría en ellos. Al no interferir de ningún modo con la materia o la luz, serían absolutamente intangibles e invisibles en el plano físico. 
No seria posible percibir tales objetos con ninguno de los cinco sentidos habituales. Su presencia sería difícil o incluso imposible de detectar y sería muy arduo demostrar científicamente su existencia. 
Mucha gente se mostraría reacia a aceptar la existencia de tales formas suprafísicas, al no poder captarlas con los sentidosCon todo, bien podría ser que existan a nuestro alrededor formas de energía mas allá de la luz, y que se muevan sin interferencias a través de nosotros, sin que la mayoría de nosotros tenga conciencia de ellas. 
La supraenergía no residiría en nuestro espacio y tiempo, y las formas suprafísicas no podrían formas parte de nuestra realidad habitual. 
Serían, por el contrario, muy distintas y bien diferenciadas, lo cual ha quedado suficientemente claro a partir de la teoría de la relatividad. 
Para Einstein, la velocidad de la luz era el elemento esencial dentro del universo físico. En su teoría de la relatividad se refirió a ella como “la única constante universal” y demostró que todo en este mundo –incluidos el espacio y el tiempo- están relacionados con dicha velocidad. Al aproximarse a la velocidad de la luz, el espacio y el tiempo comienzan a experimentar una serie de fenómenos extraordinarios. El espacio se escorza y los intervalos de tiempo se hacen mayores. A la velocidad de la luz en sí, el tiempo desaparece en la eternidad y el espacio queda colapsado sobre sí mismo. 
La supraenergía en vórtice podría explicar muchos de los fenómenos paranormales de los que se tienen noticias. Una categoría fundamental de tales hechos, explicables a partir del vórtice, son las desapariciones y materializaciones incomprensibles, o sea, objetos que aparecen u desaparecen sin explicación lógica. Las religiones y leyendas están saturadas de historias en las que la que la gente y los objetos se desvanecen misteriosamente. 
Cada objeto de nuestro universo consiste en billones de partículas elementales y hemos representado a cada partícula como un vórtice de energía en el que el movimiento esencial ocurre a velocidades inferiores a la de la luz. 
Supongamos que este movimiento en vórtice se acelerara. Al sobrepasar la velocidad de la luz, la energía se transformaría de inmediato en supraenergía. Al modificarse en lo sustancial, ese objeto dejaría repentinamente de interactuar con la materia y la luz y se volvería de inmediato invisible e intangibleNo se “movería” a ningún sitio, pero dejaría de ser perceptible. 
Podríamos describir con propiedad este proceso como transustanciación, para dar cuenta del cambio sustancial de energía a supraenergía. 
A través de la transustanciación , un objeto cualquiera podría materializarse o desmaterializarse en cualquier momento. La desmaterialización no es equivalente a su disolución. Un objeto desmaterializado podría ser invisible e intangible, pero no seria menos real que antes. Sencillamente, se habría alterado en lo sustancial para convertirse en un elemento suprafísico. 
La velocidad de la luz es el límite del universo físico. Bien podría describirla como la “frontera” de nuestro universo. El fenómeno de la transustanciación permitiría que un objeto se trasladara a través de esa barrera de la luz al dominio de lo suprafísico. La barrera de la luz sería la línea divisoria entre lo físico y lo suprafísico, que demarcaría lo natural de lo sobrenatural. O sea, si la vibración de cualquier objeto físico superara el límite de la velocidad de la luz, pasaría inmediatamente a otro universo, a un suprauniverso. 
 



Antes de seguir adelante en la explicación de lo paranormal mediante éstas y otras nociones, hemos de considerar la naturaleza del espacio y el tiempo. 
El vórtice nos brinda una explicación novedosa de lo que es el espacio. También nos permite entender la relación entre la materia, el espacio y el tiempo. Podemos considerar no tan solo la materia, sino también el espacio y el tiempo, como aspectos distintos del vórtice. 
Consideremos al vórtice de energía como un factor constitutivo de la materia. A medida que el vórtice se amplia hacia fuera, la energía se hace cada vez más tenue. Al ampliarse a un área cada vez mayor, se haría más y más tenue con gran rapidez. Pero incluso a grandes distancias del centro del vórtice, aunque su intensidad fuese infinitesimal, la energía del vórtice estaría aún presente, el vacío aparente del espacio es en realidad, materia de baja densidad. 
Análogamente, podemos suponer que la materia es un espacio de gran densidad. En resumidas cuentas, la materia y el espacio son una y la misma cosa: dos aspectos del mismo vórtice de energía. Lo que consideramos una partícula de energía es pura y simplemente el centro de gran intensidad de un vórtice energético de gran amplitud. 
Percibimos la materia y el espacio como dos elementos bien diferenciados solo a causa de nuestros sentidos. Que son, todos ellos, limitados. Nuestra captación de todas las formas de energía esta limitada a ciertos intervalos, en virtud de nuestros umbrales perceptivos. Nuestros ojos reaccionan a la luz, pero la luz es solo un intervalo muy estrecho dentro del espectro, somos ciegos por ejemplo al infrarrojo y al ultravioleta. La misma cosa ocurre con el sonido: solo lo captamos dentro de determinados limites. Es evidente que nuestra captación de la energía contenida en el vórtice ha de estar a la vez limitada por nuestros sentidos. La energía en dispersión a partir del vórtice, mas allá de nuestra percepción directa, aparecería ante nosotros como un “espacio vacío”. Y aún cuando pareciera no haber sino vacío, esta energía en expansión seria inequívocamente real: tan real como la materia. 
Esta concepción del espacio sugiere una explicación inicial del fenómeno de las “acciones a distancia”. Tanto en el caso de las cargas eléctricas como en el del magnetismo, una partícula actúa sobre otra sin tocarla. Los fragmentos separados de materia parecen atraerse o repelerse entre sí, a través del espacio aparentemente vacío. 
Es fácil entender tales efectos si cada partícula es, en realidad un vórtice de energía en expansión. El vórtice podría expandirse a grandes distancias, pero la energía se dispersaría tan rápidamente que no seríamos conciente de ella.Dicha energía en proceso de expansión a partir de la partícula se superpondría a –interactuaría con- la energía de otros vórtices, para crear ciertos efectos como el de las cargas eléctricas y el magnetismo. 
En esta visión de las cosas, el espacio es algo real, tan real como la materia, y la “acción a distancia”, una ilusión creada por las limitaciones de nuestros sentidos. La materia es la región central del vórtice, de gran intensidad, que sí podemos detectar con nuestros sentidos. El espacio se origina en las regiones más tenues, periféricas del vórtice: allí la energía está debajo de nuestros umbrales perceptivos. El “espacio” transfiere la naturaleza intrínsecamente dinámica de la materia al vacío que hay mas allá de la superficie apreciable. Pero la materia no tiene límites reales: su “superficie” es algo subjetivo, en ningún caso un hecho objetivo... determinado en rigor por nuestra capacidad limitada de percibir tan solo una intensidad menor de la energía en vórtice. 
Experimentamos cada día la materia como algo sólido porque representa una elevada concentración de energía: En los bloques de materia hay billones de vórtices arracimados en partículas elementales que forman átomos firmemente adheridos. La superficie de un sólido o un liquido marca un repentino incremento en la intensidad de energía del vórtice. Esta concentración repentinamente elevada de energía y abigarramiento es lo que nuestros sentidos detectan de la materia. Pareciera que los objetos tienen límites, pero es solo una ilusión. 
Imaginemos una mujer que usa determinado perfume. A su alrededor, la esencia está concentrada a un grado tal que, muy cerca de ella podemos olfatearla. Al alejarnos, la esencia desaparece en la atmósfera y dejamos de percibirla. En suma, a medida que se expande la burbuja de esa fragancia se diluye en un grado tal que no somos concientes de ella. 
Ocurre simplemente que nuestros sentidos son incapaces de detectar la dispersión de energía en todas direcciones. No percibimos el vacío porque la cantidad de energía en vórtice es mínima. 
Esta novedosa imagen del espacio es muy distinta a la que sostiene la mayoría de la gente. Para la mayoría de nosotros, la palabra espacio evoca la idea de la nada: de un absoluto vacío en el que la materia se mueve en libertad. 
El espacio-tiempo es curvo y dicho efecto esta de algún modo relacionado con la materia. Pero que es con exactitud el espacio y como influye la materia sobre él, sigue siendo un enigma. El vórtice nos brinda, por primera vez, una imagen clara del espacio que permite apreciar fácilmente lo que es el espacio y como se relaciona con la materia. La idea de que el espacio esta ligado a la materia deja de constituir un enigma: el modelo del espacio como una “burbuja” hace evidente el hecho de que, al remover la materia del universo, quitamos a la vez el espacio. 



Igual que el vórtice origina el espacio y la materia, se lo puede concebir como el generador del tiempo. Einstein creía que, en ausencia de la materia, tampoco habría espacio ni tiempo. Percibía al tiempo y al espacio como dos factores inextricablemente ligados, con el tiempo entendido como una cuarta dimensión. Mediante el vórtice entendemos la razón por la que el tiempo está ligado a la materia. 
El tiempo se establece a partir de la secuencia repetitiva de acontecimientos. Considérense nuestras formas habituales de medirlo. El año queda establecido por el movimiento de la Tierra alrededor del Sol; el día, por el movimiento de la Tierra en torno a su propio eje. 
Ambos son procesos regulares y repetitivos. En nuestro universo, una secuencia determinada de procesos está vinculada a otra. Todos los cambios físicos, químicos y biológicos adquieren su “ritmo” a partir de otros procesos regulares más fundamentales. Un proceso regular, repetitivo, crea “intervalos” de un tiempo relativo en el cual ocurren otra serie de cambios. 
¿Habrá en el universo algunos procesos fundamentales a los cuales referirse todas las restantes medidas de tiempo?Este proceso último podría ser el giro del vórtice. Puede que el vórtice constituya una suerte de reloj primordial: señalando los intervalos de tiempo de los que dependen todos los demás procesos subatómicos y cósmicos. Podemos representarnos el vórtice como una suerte de “aspa” que demarca nuestro tiempo: como un reloj atómico básico en el núcleo de la materia. 
En esta novedosa concepción, el tiempo y el espacio adquieren una cualidad física. El tiempo fluye a partir del movimiento en el vórtice , y el espacio es una expansión en la forma del vórtice. Imaginemos al vórtice como un remolino en mitad de un río. Su forma surge del agua en torbellino. La forma del remolino representaría la materia y el espacio. El torbellino en sí mismo, el tiempo. 
Esta concepción del espacio y el tiempo aclara ciertas cosas de la relatividad. Por ejemplo, el espacio- tiempo curvo es esencial para la relatividad. La imagen del vórtice nos sugiere muy claramente la razón de esa curvatura: si el espacio es una burbuja que se forma en torno a la materia, es obvio que su forma ha de ser la de la materia. La burbuja espacial en expansión a partir de un cuerpo celeste, como el Sol, debería ser necesariamente una expansión de la forma del Sol. 
Einstein demostró que el espacio y el tiempo no son fundamentalmente ni absolutos, sino que están íntimamente relacionados entre sí y dependen de la velocidad de la luz. El vórtice nos indica cómo es que el espacio, el tiempo y la materia se derivan todos ellos de un vórtice de energía: Si la velocidad límite del movimiento del vórtice en el plano físico es la velocidad de a luz, la relación entre el espacio, el tiempo y la materia resultan evidentes, y también la razón por la que todos ellos son relativos a dicha velocidad. 
Einstein consideraba que la velocidad de la luz era el limite de nuestro universo. Aquí hemos sugerido que dicha variable no es una frontera de carácter absoluto, sino más bien la línea divisoria entre la realidad física y la suprafísicaAmbas difieren en sustancia, puesto que el movimiento es, por supuesto, relativo. El movimiento en un vórtice crea el espacio y el tiempo en los que otros pueden existir y moverse. Y son todos ellos absolutamente interdependientes, existen solo en relación con los demás. En la transustanciación, el movimiento en el vórtice se acelera. Cuando sobrepasa la velocidad de la luz, la partícula deja de estar en relación con las restantes partículas que deja tras de sí. En rigor, abandona su espacio y tiempos físicos. 
La posibilidad de fugarse del espacio y el tiempo por la vía de la transustanciación sugiere posibilidades de desplazamiento absolutamente inéditas. En nuestra vida diaria, viajaríamos a través del espacio y el tiempo. Mediante la transustanciación, los cuerpos podrían moverse dentro y fuera del espacio-tiempo, atravesando la barrera de la luz. Por esta vía, los desplazamientos a velocidades mayores que la de la luz pasarían a constituir una posibilidad real. 
 

La mayoría de la gente concibe el universo en función de los planetas, las estrellas y las galaxias. Este es el universo físico con el cual estamos familiarizados, el universo de la materia y de la luz. 
Pero... ¿será ésto todo cuanto hay? ¿Será que no hay nada más aparte de la materia y la luz? ¿Está este universo restringido a lo que podemos detectar con nuestro instrumental científico y captar con nuestros sentidos? La ciencia ha conseguido penetrar cabalmente en el universo material. Mas... ¿no podría ser que ello fuera tan solo el comienzo? ¿No podría ser que nuestro universo de materia y luz fuera una parte de algo más vasto? 
El término "universo" se refiere a todo lo existente. Ha de abarcar la totalidad de la energía existente. Bien podrían existir dominios enteros de supraenergía. Al existir más allá de la barrera de la luz, ello configurarían una realidad que trasciende nuestra percepción inmediata. 



El universo físico puede ser únicamente una pequeña parte del todo. Puede que no esté restringido al universo que apreciamos con nuestros sentidos... y que observamos científicamente mediante el telescopio y el microscopio. Bien podría ser que el mundo en su totalidad, desde el átomo infinitesimal a la inmensa galaxia, fuera solo una parte de un universo energético mucho mayor. Que el universo fuera tan vasto que lo que la ciencia nos ha permitido vislumbrar hasta aquí. Y que los “dominios celestiales”, donde se supone habitan los dioses, fuera algo tan real, una realidad paralela derivada de la supraenergía. 
La energía crea un dominio espacio-temporal. La supraenergía crea otro. El entramado del espacio y el tiempo pervive en cada uno de esos dominios: nada permite suponer que exista, además, el eje espacio-temporal entre ambos. No hay posibilidad alguna de que los dominios bien diferenciados de la energía y la supraenergía estén separados entre sí por el espacio y el tiempo. Ambos ocurrirían en un único "aquí y ahora". Existirían en forma independiente, pero serian totalmente coincidentes. Podría describírselos como entreverados el uno con el otro. 
Nuestro propio dominio surge del movimiento dentro de la velocidad de la luz. Dicho movimiento, en vórtice y en forma de ondas, contribuye a edificar nuestro universo de materia y luz. En el universo físico, todo es relativo a la velocidad de la luz, que bien podría caracterizarse como la velocidad crítica de nuestro universo. 
Un dominio de supraenergía tendría su propia velocidad crítica: digamos a modo de ejemplo, el cuadrado de la velocidad de la luz. Es fácil imaginar varios de tales dominios, cada uno edificado a partir de una velocidad distinta, sucesivamente mayor. Podría haber muchos dominios suprafísicos en el universo total. Cada uno de ellos tendría su propio espacio y representaría un plano de vibración o nivel de realidad distinto. 
Igual que todo en nuestro universo es relativo a la velocidad de la luz, cada dominio superior estaría regido por su propia velocidad crítica. Igual que la barrera de la luz es la frontera del universo sensible, cada velocidad crítica seria el límite entre un dominio y el siguiente. 
Los superiores englobarían a los inferiores (como las muñecas rusas), puesto que las velocidades mayores "contienen" a las inferiores. Como todas las velocidades están centradas en un punto cero común, podemos representar los dominios sucesivos como esferas concéntricas. 
Las esferas interiores representarían los dominios interiores, más lentos, y las exteriores los dominios superiores, más rápidos. En esta novedosa imagen del universo los varios dominios quedan englobados los unos en los otros, y cada dominio superior se entrevera con todos los inferiores. 
Podemos disponer de velocidades críticas sucesivas en un sencillo orden ascendente. Por ejemplo: dominio físico (plano 1) = velocidad de la luz; primer dominio suprafísico (plano 2) = velocidad de la luz al cuadrado; segundo dominio suprafísico (plano 3) = velocidad de la luz al cubo, y así sucesivamente. Esta serie ascendente sería como una escala armónica. Y los varios dominios ascendentes de energía dentro del universo total darían, así, un significado real a la idea de la "armonía de las esferas" que sugería Pitágoras. 
Esta concepción nos sugiere una explicación inicial a muchas de las ideas tradicionales acerca de lo sobrenatural. Bien podrían ser que los seres sobrenaturales habitaran en sus propios dominios supra-espaciales, mezclados con nuestro universo inmediato. Podrían hallarse a nuestro alrededor sin que tuviéramos conciencia de ellos, no podríamos detectarlos mediante nuestro instrumental científico o con cualquiera de nuestros cinco sentidos habituales. 
Pero, ¿habrá acaso alguna manera de movernos realmente de un dominio a otro? Es claro que, al desplazarnos en algún sentido, lo estamos haciendo en las tres dimensiones del espacio. En nuestro viaje de la cuna a la tumba, nos desplazamos a través del tiempo (que no es una cuarta dimensión). 
Cabe postular que los diferentes dominios del universo estarían separados entre sí por una alteración de la vibración. Ese movimiento solo seria posible a través de un cambio en la velocidad intrínseca de la energía. Ya hemos descrito este proceso como la transustanciación, que es un movimiento que implica un cambio en lo sustancial, mas que un cambio en la forma o la posición. En la transustanciación, los cuerpos que se desplazan aparecen y desaparecen cuando abandonan un dominio suprafísico del universo y resurgen en algún otro plano, ya sea superior o inferior. 
Sabemos que en el universo físico están contenidas la vida y la inteligencia. Pero nuestra propia vida y nuestra inteligencia son solo una íntima parte de un todo mayor. Y dado que existen seres vivos, e inteligentes, en este pequeño rincón del universo, es razonable suponer que hay vida e inteligencia en el universo en su totalidad.Entonces... ¿quiénes habitarían los dominios suprafísicos? 
La tradición afirma que hay multitud de seres suprafísicos. Las viejas religiones paganas describían los dominios de mayor vibración como un panteón de los dioses. 
Hay una jerarquía de distintas formas de vida sobre la tierra, es natural, entonces que hubiera a la vez una jerarquía de los seres sobrenaturales. El termino "dioses" ha quedado, por lo general, reservado para los más poderosos de entre estos seres. 
Su poder consiste, en rigor, en la facultad de modificar la velocidad intrínseca de la energía, lo cual les confiere la libertad de moverse en otros planos existencia. Un “dios” tendría así la posibilidad de descender a través de distintos dominios, al disminuir la velocidad de su propia energía. Al aumentarla nuevamente, podría ascender, etapas por etapas a cada dominio celestial, y superior del universo total. Dichos seres serian capaces de recorrer de arriba abajo la dimensión "deífica", de un dominio a otro del universo, como Ángeles bíblicos subiendo y bajando por la escalera de Jacob. 

EL UNIVERSO SUPRAFÍSICO


“Es suma estupidez creer en una opinión a causa del número de los que la tienen”. 
GIORDANO BRUNO 

La materia es el tercer tipo de energía. 
Según Einstein, ningún cuerpo puede moverse a mayor velocidad que la de la luz. Pero... ¿esa regla es también aplicable a la energía en sí? 
Si el movimiento del vórtice llegara a vencer esa barrera y superara la velocidad de la luz, daría origen a un tipo de energía por completo distinto, a la que llamaríamos la superenergía o supraenergía. 
Obviamente, la energía y la supraenergía serían distintas. La materia que formaría la energía se diferenciaría en sustancia de la que formaría el vórtice supraenergético. 
La materia conocida se detecta en el universo físico. La materia formada por la supraenergía estaría contenida en un universo suprafísico. Habría suprapartículas y suprafotones, y juntos darían cabida a una realidad suprafísica. 
Nuestra materia no podría afectar a ningún elemento de ese mundo, pues su sustancia sería completamente distinta. Su vibración sería tan alta que ese suprauniverso no podría captarse por nuestra realidad. Los elementos de ese mundo serían absolutamente invisibles e intangibles para nosotros. 
¿Cómo comprobar la existencia de tales formas suprafísicas, si nuestros sentidos no las pueden captar? 
Si la supraenergía no se encuentra en nuestro espacio-tiempo, las formas suprafísicas están en un nivel superior de vibración. 
Así se explicarían muchos de los fenómenos paranormales que tanto nos intrigan. Por ejemplo, la transustanciación. 
Todos hemos escuchado historias donde había objetos que desaparecían y aparecían en forma misteriosa. La ciencia tradicional nunca tuvo explicación para tales hechos. 
Antes habíamos dicho que cada partícula elemental era un vórtice de energía donde el movimiento en espiral es inferior a la velocidad de la luz. Imaginemos que ese movimiento en vórtice se acelera más y más. 
Al sobrepasar el límite de la velocidad de la luz, la energía se transformaría en forma instantánea en supraenergía. La partícula elemental dejaría de interactuar con la luz visible y la materia, y no se podría detectar por medios normales. No se movería a ningún otro sitio, pero dejaría de ser perceptible para nosotros. 
Si en forma hipotética se pudiera revertir el proceso, el vórtice deceleraría y la supraenergía se revertiría a energía y podríamos detectar la partícula, que reaparecería de inmediato. 
Dicho proceso de ida y vuelta se denomina transustanciación. Es el puente entre lo normal y lo paranormal. 
Si tuviéramos el poder para cruzar ese puente podríamos desmaterializar o materializar todo objeto que quisiéramos estudiar. 
Según la religión judeocristiana, los cielos podrían ser la denominación bíblica para los planos de supraenergía, existentes más allá de la velocidad de la luz. 
Falta aclarar qué papel tiene el espacio casi vacío de materia en esta teoría. 
El centro del vórtice energético sería la materia y la energía de los bordes del vórtice, que no logramos percibir en forma directa, sería el espacio. 
El espacio se origina en las regiones más tenues del vórtice y la materia está compuesta por las partes más densas del mismo. 

DISTINTOS NIVELES DE VIBRACIONES ESPIRITUALES




“El verdadero Maestro se abstiene de la enseñanza dogmática”. 
En referencia a Sócrates. 

Con respecto al universo en sí, nosotros pensamos que es infinito, pero bien podría suceder que dicho universo en su totalidad, desde la partícula más pequeña hasta la galaxia más grande, fueran solo una parte de un universo energético mucho mayor. 
En esta realidad suprafísica habría partículas de más alta vibración, pero análogas a las partículas de la materia conocida. Habría ondas de supraenergía, análogas a las ondas de luz visible que percibimos diariamente. 
En conjunto, conformarían un mundo de una vibración más elevada, a la que podríamos denominar nivel 2 de vibración espiritual, siendo el nivel 1 nuestro universo físico. 
Según la teoría del vórtice, bien podría haber muchos universos suprafísicos en la creación. 
Los universos superiores englobarían a los inferiores, puesto que las velocidades mayores “contienen” a las velocidades inferiores. 
Como todas las velocidades están centradas en un punto cero en común, podemos llegar a representar dichos universos como esferas concéntricas. 
Las esferas interiores representarían a los universos más densos (más lentos) y las esferas exteriores, los universos más elevados (más rápidos). 
Por revelación, se sabe que hay seis planos de vibraciones espirituales positivas (del 1 al 6) y dos planos de vibraciones más densas que nuestro universo físico (-1 y -2). 
Como los planos se representan como esferas en forma concéntrica, al plano -2 se lo denomina la Octava Esfera. 
El detalle de qué entidades habitan en cada plano es un tema poco conocido, pero muy interesante. 
El universo observable es el universo del plano 1. Se sabe por revelación que hay 22 universos paralelos en este plano físico, donde la misma persona puede estar viviendo una vida distinta en cada universo o, incluso, puede no existir en alguno de esos mundos. 
En un universo, una persona puede estar casada y en otro puede haber permanecido soltera. En un mundo puede haber llevado una vida exitosa y arrastrar fracasos continuos en otro mundo paralelo. Hay infinitas opciones... 
Con los conocimientos actuales, es imposible pasar de un universo a otro. Sin embargo, en diversos estudios de física cuántica, se ha experimentado con partículas elementales y éstas, en un momento dado, desaparecían. 
No se transformaban en una forma más sutil de energía. Literalmente desaparecían del campo de observación. ¿Dónde iban esas partículas? Éste es un tema aún no resuelto por los hombres de ciencia, aunque muchos apoyan la teoría de las múltiples dimensiones, que difiere muy poco de la teoría de los universos paralelos. 
Volviendo al tema de las vibraciones, sabemos que el nuestro es un universo físico. 
Las vibraciones suprafísicas conforman otros planos mucho más sutiles. ¿Quiénes los habitan? 
Lo importante es familiarizarnos con algunos términos. Uno de ellos es la palabra thetán. 
Científicamente se sabe que el hombre se compone de tres partes:
1) thetán (alma o espíritu); 2) mente (decodificador de los conceptos del espíritu) y 3) cuerpo.
 
De las tres, obviamente, el thetán es la entidad superior, ya que sin alma el cuerpo no tendría animación ni mente, mientras que sin un cuerpo o una mente, el alma continúa teniendo animación y vida en su plano correspondiente. 
El término thetán fue acuñado por L. Ronald Hubbard para referirse al alma o espíritu, y resulta más apropiadoutilizarlo para erradicar la concepción errónea de que el hombre “tiene” un alma: el hombre “es” esa alma. 
La palabra thetán proviene de la letra griega theta que, en electroencefalografía, indica un ritmo cerebral más lento y predomina en el nivel de la percepción extrasensorial. 
En el plano físico, sólo un 10 % de nuestro thetán [2] anima nuestro cuerpo y nuestra mente. El otro 90 % se encuentra en un plano de vibración superior, el que nosotros llamamos el mundo espiritual. 
Cuando desencarnamos seguimos existiendo como espíritu, ya que éste es inmortal. 
Mediante la telepatía (propia o utilizando un médium) es posible comunicarse con cualquier thetán, encarnado o desencarnado. 
A través de diversas revelaciones ha sido posible saber que los espíritus habitan distintos planos en el universo suprafísico, según la categoría de Luz que posea dicho espíritu. 
Los Espíritus del Error, que son aquellos que han desencarnado con determinado karma, pueden habitar en los planos 2 y 3. Aquellos espíritus que han alcanzado un grado de Maestría, se encuentran en el plano 4. En la vibración siguiente, el plano 5, moran los espíritus que alcanzaron la máxima Luz. 
El plano 6 está habitado por los ángeles, que no sólo están en una frecuencia vibratoria mucho más alta que la del mundo físico que percibimos, sino que incluso vibran en una sintonía más fina que la del mundo de los espíritus. 
En el plano 7 moran las Energías Crística y Búddhica, formadas por la Luz y el Amor del Absoluto, aparte de otras energías de Luz que han iluminado a distintos Avatares a lo largo de la historia de nuestra humanidad. 
El plano 8 está habitado por los elohim o dioses menores, que fueron los encargados de crear a los distintos seres angélicos, a los elementales de la naturaleza y a los espíritus que moran en los diversos planos de vibración. 
Cada eloah o dios menor tuvo una misión determinada en el planeta Tierra. Uno de los más conocidos fue Jehová que, para poder comunicarse telepáticamente con los hombres tuvo que descender parte de su esencia del plano 8 al plano 4. 
En realidad, parte de sí mismo vibró más lentamente, descendiendo automáticamente a la 4ª vibración, mientras el resto de su esencia se mantuvo en su plano original. 
Así pudo contactarse con Moisés. De otra manera su vibración hubiese sido tan alta que nunca se habrían captado sus mensajes. 
El antiguo pueblo judío llegó a confundir a Jehová con el Absoluto, hasta que Ieshu ben Iosef, más conocido como Jesús, nos describió al verdadero Padre, diciéndonos que Él es todo amor, toda comprensión y que no castiga, porque el avance hacia la Luz o el retroceso hasta la Oscuridad, tiene un mecanismo mucho más simple y más sutil. 
Si un espíritu de Luz es invadido por el ego, estando en el plano 5 de vibración, nadie lo expulsa de ese plano a una vibración más baja. Ante cualquier atisbo de ego, ese espíritu empalidece y la misma Luz del plano que habita “se le hace incompatible” y, en forma automática, desciende de nivel. 
En los niveles 2 y 3, los espíritus no sufren las necesidades físicas del nivel 1, pero sí atraviesan otro tipo de necesidades generadas por su ego. Por ejemplo, necesidad de notoriedad, que les trae aparejadas fuertes ansias de poder. 
Así, buscan someter al espíritu más débil. Se cargan de su energía, ignorando que el Absoluto tiene su Luz disponible para todas sus criaturas. 
A su vez, se rebelan contra las entidades que tratan de someterlos a ellos. Arman grandes legiones y protagonizan luchas tremendas en esos planos de vibración. 
Al encarnar en el plano 1, muchos de esos espíritus siguen la rebeldía en el universo físico y, en vez de evolucionar, retrasan más y más su camino hacia la Luz. 
Al desencarnar, la deuda kármica que generaron es mayor que la que habían traído. Y en muchos casos su caudal negativo es tanto que esos espíritus descienden al plano -1, llamado el plano de la Soledad. 
En esa vibración negativa, el aprendizaje es tremendo. Están rodeados de la más absoluta soledad. Aparte, la luz, que invade a todos los planos de vibración positiva, no existe en ese nivel. 
No importa la cantidad de espíritus que moren en el plano -1: no se pueden comunicar entre ellos. 
Cada entidad tiene el libre albedrío para desplazarse en cualquier dirección. Sucede que no llega a ningún destino. El vacío en ese nivel es tan notorio que el espacio del plano 1 agobiaría en densidad. 
Así como no hay luz, tampoco hay sonidos, El silencio se hace palpable. No hay encierro, pero una libertad sin comunicación visual, auditiva o telepática se hace insoportable. 
Cabe aclarar, por otra parte, que las comunicaciones visuales o auditivas no son iguales que en el plano físico. 
En ese nivel, como en los otros niveles, la única manera de subir de vibración es a través de un cambio de actitud e identificarse con una verdadera vocación de servicio, sin alimentar el ego con rencores. 
Hay otra vibración más baja: el plano -2, conocida como la Octava Esfera, teniendo en cuenta que los distintos universos suprafísicos son como esferas envolventes y son 8 los planos espirituales: desde el plano -2 al plano 6. 
La Octava Esfera es habitada por entidades espirituales que alcanzaron el límite de la crueldad. 
Según una rama de la doctrina teosófica, los espíritus que son confinados por su gran crueldad en esa zona misteriosa llamada la Octava Esfera, pueden ser separados del origen de su ser, para ser allí desintegrados y sus partículas diseminadas en el vacío absoluto. Sería el fin del Mago Negro. 
Por revelación, se sabe que no es así. El Absoluto nunca condena eternamente, pues dentro de Su Esencia se encuentra la Divina Misericordia y todas las entidades espirituales siempre tienen una nueva oportunidad de recomenzar el camino evolutivo hacia la Luz. Y se evoluciona con enseñanza, no con castigo. No existe el fuego eterno. 
En el plano -2 el dolor se siente magnificado, pues cada entidad que habita allí puede palpar el sufrimiento de todos los espíritus del error y lo vive como propio. 
No se puede describir con palabras esa sensación tan agobiante. El espíritu aprende a compartir el dolor. Se da cuenta de que hay muchos que sufren tanto o más que él. Y al final deja de pensar en su dolor para tratar de calmar el dolor ajeno. Con esa actitud, automáticamente eleva su vibración y asciende de nivel. 
Otras informaciones equivocadas decían que la Octava Esfera destruía por completo la esencia del mal. No la destruye, la transmuta..., pero la transmuta porque el espíritu aprende su lección. 
La mayoría de los Espíritus del Error habitan en los planos 2 y 3. Su aprendizaje en esos planos es lento y por eso vuelven a encarnar. De esa manera tienen la oportunidad de evolucionar de una forma más rápida. 
Claro que el riesgo es grande, pues ningún espíritu encarnado recuerda sus vidas anteriores, como tampoco tiene memoria de sus vivencias en los planos suprafísicosY en lugar de evolucionar puede seguir cometiendo errores, generando un karma mayor que el que trajo al plano físico. 
En el plano 4 moran los espíritus que lograron ascender al grado de Maestría, eliminando el ego por completo y asumiendo su vocación de servidores. Son entidades que dedican todo su tiempo a servir a sus semejantes, pues carecen de necesidades propias. 
También buscan orientar a aquellos espíritus que han perdido el rumbo hacia la meta evolutiva. 
El plano 5 está habitado por Espíritus de Luz. Son entidades de una vibración tan elevada que “su brillo” se destaca del de otras almas de menor nivel. 
Su misión no solo es Servir, sino también guiar a sus semejantes. 
Por encima de los Espíritus de Luz está el mundo angélico. Es el plano 6 del universo suprafísico y los seres que viven en él son los tan conocidos ángeles. 
Hay planos superiores, cuya vibración es infinitamente más sutil: el plano 7, que es donde moran las Energías Crística y Búddhica, y el plano 8, donde habitan los elohim o dioses menores. 
Hay incluso planos más elevados, que se acercan al Absoluto, el Dios creador de todos los planos y todos los universos.



Y eso es todo por hoy  

Fuente en: http://grupoelron.org/ 

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viernes, 15 de julio de 2011

Iniciación al conocimiento del tercer milenio.

Resumen para comprender rápidamente los postulados
básicos de las enseñanzas de los Maestros de Luz
que difunde el Grupo Elron

POR HORACIO VELMONT

No hay misterios, solo hay falta de información.
Tampoco hay milagros, solo hay hechos científicos ignorados.


I
EL MUNDO ESPIRITUAL

Existen dos reinos fundamentales, uno es el plano físico y el otro es el plano suprafísico o espiritual. En el plano físico habitan los espíritus encarnados y en el suprafísico o espiritual los espíritus.  
Cuando hablamos de “espíritus” englobamos en esta expresión a todas las entidades que moran en los planos que no son el físico, es decir, a las entidades angélicas, a las Energías divinas, a los Elohim,  a las Esencias y a las Aes.
Los espíritus habitan en los planos 2 a 5, siendo los planos 2 y 3 del Error y 4 y 5 de Luz.
Las entidades angélicas habitan en el plano 6, las Energías Divinas en el plano 7, los elohim en el plano 8, las Esencias en el plano 9 y las Aes en el plano 10.    
La mediumnidad es el vehículo natural de comunicación entre los habitantes del plano físico y los del plano espiritual.
El astrofísico Carl Sagan, que tanto daño hizo a la comprensión del mundo espiritual, basó sus argumentaciones en contra de la mediumnidad haciendo hincapié únicamente en los disparates que proferían los médium, lo cual era cierto, pero no tuvo en cuenta, algo insólito en un científico de su talla, que no se puede juzgar a una institución por la incapacidad de sus miembros.
En buen romance, no se puede juzgar a la mediumnidad basándose en las canalizaciones erróneas de los médium, porque sería algo así como juzgar a la telefonía basado en el mal funcionamiento de los teléfonos. No se puede pedir mayor absurdo.
A través de la mediumnidad es posible comunicarse con los Maestros de Luz y obtener valiosas enseñanzas.
El espíritu, sea que esté encarnado o no –recuérdese que en la encarnación el espíritu no encarna en su totalidad, quedando siempre el 90 % de espíritu en su plano de origen− se incorpora al médium y utiliza su organismo para comunicarse con el plano físico mediante el lenguaje hablado.
Si el Maestro de Luz no está encarnado la comunicación es con el 100 % de espíritu, y si está encarnado, esa comunicación se hace con el 90 %, que es la parte que no encarna.
La comunicación con el Maestro Jesús, por ejemplo, se hace con el 100 % de espíritu, porque no está encarnado. En cambio, con el Maestro Johakan-Ur-el se hace solo con el 90 %, ya que está encarnado, siendo su 10 % precisamente el profesor Jorge Olguín, director y cofundador del Grupo Elron.
Todo el material del Grupo Elron contiene las enseñanzas de los Maestros de Luz obtenidas a través de la mediumnidad del profesor Jorge Olguín, cuya fidelidad de traducción de los conceptos espirituales alcanza a casi al 100 %. De ahí  que se puede tener plena confianza en las canalizaciones que realiza.
Además, la fidelidad de la canalización está supeditada a que el médium sea clear, es decir, libre de engramas, porque los engramas vician los conceptos espirituales. También es necesario que el médium no tenga preconceptos, porque éstos también vician o tergiversan los mensajes. Y desde ya es indispensable un conocimiento profundo en general de todos o por lo menos la mayoría de de los temas, y en especial de aquellos que son objeto de canalización.
Fuera del profesor Olguín, el resto de los médium apenas llega a un 20 % de fidelidad en la traducción de los conceptos espirituales. Esto significa, lisa y llanamente, que un médium con la posibilidad de tergiversar los mensajes en un 80 % no es en absoluto confiable.
La mediumnidad ha sido tan atacada precisamente por los errores de canalización de los médium, sin perjuicio de que en la mayoría de los casos los médium han canalizado aespíritus del Error que, simulando ser Maestros de Luz, los han engañado transmitiéndoles los disparates más inimaginables.
 La mediumnidad, sin embargo, cuando es elevada como la del profesor Olguín, no solo permite canalizar a espíritus, es decir a los moradores de los planos 2 a 5, sino también al resto de habitantes de todos los planos, desde las entidades angélicas hasta el propio Absoluto, sin perjuicio también de aquellos que se encuentran, se entiende provisoriamente, en los planos -1 (de la Soledad) y -2 (de la Octava Esfera). 
Es importante aclarar que no se necesita ningún tipo de privilegio para convocar a un Maestro de Luz o alguna otra entidad espiritual, ya que ellos están al Servicio de todos y no de alguien o de un grupo en especial.
No obstante, si bien no es un requisito ineludible, es conveniente que quien quiera comunicarse con los Maestros de Luz  tenga, por lo menos, algún conocimiento somero del tema a consultar a fin de que el diálogo, mediantes las preguntas adecuadas, resulte más fructífero. 
Reiteramos, entonces, que los espíritus no encarnan en su totalidad, sino con solo un 10 % de espíritu, lo que significa que queda en el plano espiritual el 90 % de espíritu. Este 90 % es denominado, según cada Filosofía, Alma, Yo Superior o Thetán.
Esto significa, en realidad, que el hombre no tiene un alma, sino que el alma tiene un hombre, hecho que Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología, lo expresó así: “El hombre no tiene un alma: es esa alma”.
Teilhard de Chardin, por su parte, ilustró la verdad de nuestra existencia diciendo: “No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual; somos seres espirituales teniendo una aventura humana”.
El 90 % de espíritu que no encarna guía a su 10 % encarnado, aunque éste, como tiene albedrío propio, por lo general hace caso omiso de sus sugerencias.
La muerte, o mejor dicho la desencarnación, es nuevamente la reunión del 10 % con el 90 %, aunque en realidad, mientras duró la encarnación, no estuvieron separados sino conectados mediúmnicamente. Esta circunstancia es ignorada por el 10 % encarnado en razón de carecer de memoria reencarnativa.   
Un ejemplo ilustrativo podría ser el de una varilla que se pasa a través del ojo de la cerradura, quedando de un lado el 10 % y del otro el 90 %. La varilla representaría al espíritu puro 100 %. Desencarnar sería algo así como el retiro de la varilla del ojo de la cerradura.
El 10 % de espíritu, cuando desencarna, siente como que despierta de un sueño que era tan vívido que lo creyó real. Mientras los espíritus elevados se reponen enseguida de esa errónea creencia, el resto queda tan apegado a ese sueño, aun sabiendo que no era real, que quiere seguir soñando y por eso tarda en reponerse.
Los fantasmas son precisamente ese tipo de espíritus que han quedado tan apegados al plano físico que deambulan por los lugares donde vivieron cuando estuvieron encarnados.
Los espíritus, al encarnar, son meros actores que cumplen un rol, el cual desaparece al desencarnar, de la misma forma que desaparece el personaje de una obra de teatro cuando baja el telón y cada actor se va a su hogar.
A través de la mediumnidad, por lo tanto, no es posible comunicarse con las personas fallecidas porque éstas fueron simplemente efímeros roles, pero sí es posible la comunicación con el espíritu 100 % que actuó o asumió ese rol durante la encarnación.
En otras palabras, uno no puede comunicarse con James Bond, sino solamente con el actor que ha interpretado el papel de ese espía. 
Pero la pregunta es: ¿Para qué comunicarse con el espíritu-actor si éste no tiene ninguna relación con el rol que asumió en el plano físico? Sería algo tan absurdo como pretender comunicarse con James Bond a través del actor Daniel Craig. 
Un espíritu, a través de las encarnaciones, asume mucho roles, pero no es ninguno de esos roles ni tampoco la suma de todos ellos. Es algo similar a los actores, que no tienen nada que ver con los personajes que interpretan.    
La diferencia es que mientras el actor sabe que no es el personaje que interpreta, sino que se trata solo de una simulación, el espíritu encarnado cree que sí porque, como ya lo adelantamos, carece de memoria reencarnativa.
Aquellos médium que afirman comunicarse con los familiares fallecidos por lo general creen de buena fe que es así, pero son burlados por los espíritus del Error que se hacen pasar por dichos familiares. El médium, en definitiva, es un engañado que a su vez, en su ignorancia, engaña a otros.
II
LA CONFIANZA EN LOS MAESTROS DE LUZ

Una de las preguntas que reiteradamente nos hacen los consultantes es respecto a las pruebas que tenemos para afirmar que las enseñanzas de los Maestros de Luz son auténticas.
La respuesta es tan obvia que por ser obvia no se percibe: cuando consultamos sobre un determinado tema a un Maestro de Luz, nosotros sabemos de ese tema casi tanto como ese Maestro de Luz. Solamente nos faltan por saber una o dos piezas, que es precisamente el motivo de la consulta.
Por supuesto que si no conocemos el tema sobre el que vamos a preguntar, primero lo estudiamos a fondo hasta agotarlo y solo consultamos por las piezas claves que no hemos podido resolver.
Cuando un Maestro de Luz da la respuesta, es obvio que tiene que resolver el problema y ser concordante con los datos que ya tenemos. También es obvio que si hubiera alguna discordancia la respuesta no podríamos tenerla por verdadera. Eso nunca ha sucedido.
Por lo general la respuesta siempre es una sorpresa por lo sencilla que era la solución del problema. Quizás lo más curioso resulte que cuando uno busca la respuesta antes de consultar con los Maestros de Luz imagina las soluciones más fantasiosas.


Una de las últimas consultas que hemos hecho fue la referente al denominado “El bebé extraterrestre de Metepec”, que los Maestros de Luz dijeron que simplemente era un bebé terrestre abandonado por su madre en razón de sus tremendas deformidades… ¿Cómo no se nos ocurrió que ésa podría ser una de las soluciones al enigma? Incluso el análisis del ADN ya había revelado que era humano…
El otro caso resuelto, también recientemente, fue el de los llamados “Ebanis”, unos supuestos gusanos enormes en el cielo que se contorsionaban como si fueran entidades vivientes, y que el inefable ufólogo Jaime Maussán catalogó como uno de los grandes misterios de la ufología.
¿Saben qué dijeron los Maestros de Luz cuando consultamos? ¡Pues que se trataba de videos trucados, porque los verdaderos Ebanis solamente tienen dos o tres centímetros de largo!… ¿Cómo no se nos ocurrió algo tan obvio?
Por supuesto que otra de las pruebas con que contamos es que los Maestros de Luz muchas veces nos han adelantado hechos científicos que luego aparecieron publicados en todos los periódicos. ¿Qué más pruebas se necesitan?
Cabe señalar también que muchas veces los medios de comunicación difunden noticias que parecerían demostrar que los Maestros de Luz se han equivocado, pero después se descubre que esa noticia era infundada o directamente falsa.
Uno de los casos fue la aparición de un individuo que confesó haber asesinado a la pequeña reina de belleza infantil JonBenet Ramsey, crimen que los Maestros de Luz habían atribuido a los extraterrestres. Más tarde se descubrió que este supuesto asesino era solo un fabulador.

III
LOS ESPÍRITUS DEL ERROR

En la sesión del 26/10/09 el Maestro Johnakan Ur-el, thetán del profesor Jorge Olguín, explicó con toda claridad cómo son los moradores de los planos del Error, es decir, de los planos 2 y 3.
“El plano 2 es un plano de extrema crueldad, donde moran espíritus que tanto en vida, ellos como thetanes, o directamente espíritus 100%, han cometido actos crueles de los cuales no solo no están arrepentidos sino que incluso se sienten falsamente orgullosos de los mismos. Es más grave en el espíritu que en el ser encarnado, muchas veces el acto de crueldad, porque el ser encarnado a veces está limitado por su decodificador, y hay espíritus que, o bien por comodidad, o bien por su poca aspiración a crecer, o bien por su indiferencia simplemente para gozar  supuestamente de los placeres del plano físico, eligen encarnar en un receptáculo “genéticamente pobre” a nivel conceptual.
“Esos seres que cometen crueldades en el plano físico, no es que tengan un atenuante por su poco nivel conceptual, pero de alguna manera su nivel de compresión del acto hostil que están cometiendo muchas veces es pequeño.
“Obvio que eso no justifica el acto en sí, pero en este mundo, Sol 3, he percibido en distintas épocas actos hostiles más que brutales, donde el ser que los comete tiene una indiferencia total y absoluta debido a su poca compresión, lo que no sucede con su parte espiritual o, si ya desencarnó, en un espíritu 100%, porque si bien no todos los espíritus tienen el mismo nivel conceptual, ya no dependen de un decodificador que puede atrofiarse, o puede tener menos capacidad de comprensión.
“Cuando digo de compresión significa: “decodificar el concepto”.
“Hay otro plano del Error, que es el plano 3, que es donde están la mayoría de los seres encarnados. La inmensa mayoría de los seres encarnados están en el plano 3, diferenciándose este plano del plano 2, no porque haya una situación de crueldad menor a la del plano 2, que si bien la hay es crueldad al fin, sino porque el plano 3 es más de espíritus con cuestionamientos.
“Obvio que hay espíritus soberbios, vanidosos, espíritus que tienen alguna leve crueldad, espíritus con un afán de competencia desmedido, espíritus indiferentes, espíritus mediocres en el sentido de iluminarse e iluminar a otros, pero hay espíritus cómodos, hay espíritus que tienen una tremenda capacidad de entendimiento en el plano 3, y que alguna vez han servido en el plano 4 y en plano 5 obviamente, pero no les interesa tamaña responsabilidad, no se sienten cómodos con esa responsabilidad.
“No se sienten cómodos con el compromiso, y al no sentirse cómodos con el compromiso, siguen estando en el plano 3. Sé que muchos espíritus, o en este caso thetanes, que están en el plano 3 subnivel 9, y muchas veces por mérito, porque lo he dicho desde hace muchos años atrás, “no hay premio, no hay castigo, es sólo consecuencia de nuestro propios actos”, y a veces por mérito está la consecuencia de que el espíritu tiende a elevarse al plano 4.1, pero el mismo espíritu se ofusca con pensamientos hostiles, porque no desea subir de plano.
“El hecho de ofuscarse obviamente es ego, y el ego entre comillas “pesa” y no le permite subir. He conceptuado telepáticamente con más de una entidad del plano 3, y ha confesado su gustosa comodidad de estar así, sin responsabilidades, incluso sí hay espíritus que sí desean ser útiles, enviando mensajes al cuerpo causal de seres encarnados, orientación, pero como decís vosotros en el plano físico: ‘no les habléis de compromiso’, no, no les interesa el compromiso.
“Por supuesto que les llegará el tiempo, es muy importante referirse a eso, porque en el plano 3 hay una variedad tan grande de espíritus, con distintas vibraciones, con distintas tendencias, espíritus con complejos de culpa, con arrepentimiento, vanidosos, soberbios, con baja estima, espíritus que tienen un apego tremendo por el plano físico, espíritus que tienen apetitos físicos.
“Obviamente, como digo siempre, esos apetitos son conceptuales, porque el espíritu, por  el hecho de que no tenga cuerpo, que no tenga una materia que vibre en el plano 1, no puede satisfacer ninguna necesidad física, porque directamente no están en el plano físico, pero el tremendo apego conceptual muchas veces les hace obrar haciendo ‘foco energético’, para intentar autoconvenciéndose de que pueden lograr vencer ese apetito físico, sea un apetito de alimentarse de una bebida espirituosa, un apetito sexual, un apetito de nicotina.
“Y obviamente la frustración de esos espíritus es muy grande, porque obviamente no se satisfacen, y se frustran, y pueden incluso bajar de subnivel y hasta de nivel, porque el rencor es una de las peores emociones; el rencor siempre apunta a los demás, el rencor siempre dicta que los demás tienen la culpa, el rencor siempre señala al “otro” como responsable del propio fracaso de esa entidad. Lo mismo ocurre en el plano físico, exactamente lo mismo, porque les resulta más fácil a algunas personas que no supieron asumir un compromiso señalar a otro como responsable de su propio fracaso”.

IV
FENÓMENOS PARANORMALES
Los “fenómenos paranormales”, denominados así por los investigadores en razón de ignorar la verdad de su origen, son producidos por los espíritus del Error, que ya hemos señalado habitan en los planos 2 y 3.  
Estos espíritus, por ejemplo, haciendo “foco”, es decir, concentrando la energía, son los que le ayudan a Uri Geller a doblar las cucharitas, haciéndole creer que el fenómeno se produce a causa de su fuerza mental.


También hacen manar sangre de las estatuas o de las paredes, mueven la copa en el juego de la Ouija, producen el fenómeno ”Postergeilst”, y cosas por el estilo. Son nada más que burlas, y muchos caen en la trampa. Los fenómenos paranormales no existen. Sí, existen los espíritus del Error.
Las famosas “Caras de Belmez”, que tan perplejos tienen a los investigadores de “fenómenos paranormales”, también las producen los espíritus del Error.
Quizás la más perversa burla de los espíritus del Error sea las apariciones, por supuesto falsas, de la imagen de María, la que fuera la madre del Maestro Jesús, sea por proyecciones de tipo holográfica o directamente alterando el decodificador de las personas y provocando ese tipo de visiones.  

V
EL CASO DE LOS CONTACTADOS

Los denominados “contactados” no son más que personas muy egoicas a las cuales los espíritus del Error embaucan con facilidad haciéndoles ver seres espaciales y relucientes naves, y que inclusive los llevan de paseo.
Son muchos los ufólogos que han sido víctimas de los espíritus del Error y que les han provocado alucinaciones de todo tipo. Entre las más famosas víctimas se encuentran George Adamski, Eugenio Siragusa, Billy Meier, Pasten Toro, Sixto Paz Wells, etc.
Para los espíritus del Error nada es más fácil que provocar alucinaciones, y así, haciendo “foco”, pueden hacerles ver a los incautos que caen bajo sus garras, relucientes espaciales e incluso hacerles creer que han conversado con extraterrestres.  
Seamos francos, ¿a quién se le puede ocurrir que los extraterrestres hayan viajado miles de años luz para entrevistarse con ignotos individuos que no representan a nadie para entregarles importantes mensajes para toda la humanidad?
Por lo general los supuestos contactados dicen que los extraterrestres con los cuales se han comunicado provienen de Venus o de Las Pléyades, lo cual es un disparate porque en Venus en la actualidad no existe vida y en Las Pléyades tampoco porque es un sistema en formación. Los venusinos y los pleyadianos existen solamente en las historietas cómicas.
Es importante tener en cuenta, para que este tema de los contactados quede bien aclarado, que la telepatía en el plano físico no existe, significando esto que los extraterrestres no pueden comunicarse por este medio con nosotros. Solo los espíritus se comunican telepáticamente.
En realidad, entonces, cuando alguien cree que canaliza a extraterrestres, simplemente está canalizando a espíritus del Error que se hacen pasar por ellos.
Los extraterrestres vienen a nuestro mundo con tantos propósitos distintos como los que puede tener cualquier terrestre cuando se traslada a otro país, sean investigativos o incluso por simple turismo.
Los contactados son simplemente personas que engañan a los demás, siendo ellos los primeros engañados…
De lo expuesto se deduce que el Grupo Elron jamás se ha comunicado telepáticamente con un extraterrestre encarnado, es decir, con el 10 % (denominado también Yo Inferior, Yo Terrenal o Yo Encarnado), simplemente porque, como ya hemos señalado, la telepatía no existe en el plano físico. Siempre la comunicación es con el 90 %, es decir, con el Yo Superior o Thetán.
Vale la pena reiterar, entonces, que cuando nosotros decimos que nos comunicamos con un extraterrestre queremos decir que nos comunicamos con el Yo Superior o Thetán de un espíritu cuyo 10 % está encarnado en un planeta que no es la Tierra, por ejemplo Orión III o Antares IV.
Si el espíritu, es decir su 10 %, estuviera encarnado en la Tierra, obviamente no podríamos hablar de un extraterrestre, y si no estuviera encarnado en ningún planeta directamente sería un espíritu, y un espíritu no es ni terrestre ni extraterrestre, sino directamente espíritu.
De más está decir que el 10 % encarnado ignora totalmente nuestras comunicaciones con su  Yo Superior o Thetán.
Como el Thetán o Yo Superior y su parte encarnada son lo mismo, cuando en los diálogos responde la parte encarnada, en realidad quien lo hace es el 90 %, pero desde el punto de vista de su 10 %.
Cabe aclarar, asimismo, que cuando nos hemos comunicado con el viajero del tiempo  Kronbus, también lo hemos hecho con su Yo Superior o Thetán, ignorando su 10 % esta comunicación.

VI
LA CUESTIÓN EXTRATERRESTRE



Los planetas son simplemente escuelas del plano físico donde los espíritus libremente encarnan por diversos motivos, siendo uno de ellos aprender determinadas lecciones que quedaron pendientes de vidas anteriores.


Otro de los motivos de encarnar puede ser, por ejemplo, para desarrollar determinadas teorías, como es el caso de Stephen Hawking, espíritu muy elevado que incluso decidió nacer con impedimentos físicos para concentrarse más aún en su misión.
Como el plano físico es un enorme pozo gravitatorio, si hubiera nacido con un cuerpo esbelto y saludable, en lugar de dedicarse a la astrofísica probablemente se hubiera dedicado a la actuación o al atletismo, dejando de lado su propósito al encarnar.


Como claros ejemplos de que el plano físico es un enorme pozo gravitatorio basta exponer los de Harry Houdini y David Copperfield, ya que ambos fracasaron en la misión que tenían al encarnar, es decir, la de descubrir para el mundo el reino espiritual. El primero terminó persiguiendo a los médium, y el segundo se dedicó al entretenimiento dejando la investigación de lado.
Existen infinitos mundos habitados y también infinitos organismos físicos, de modo que el espíritu puede elegir a discreción el planeta y el cuerpo en el que morará: humano, tipo humano, humanoide, animal, e incluso vegetal o mineral o anfibio.
Si encarna en un planeta que ha logrado la tecnología para viajar por el espacio, quizás tripule alguna nave y venga a la Tierra, sea para investigar o simplemente como turista.
Los investigadores de Ovnis mueven a risa cuando se preocupan por estos viajeros espaciales, ya que carecen totalmente de importancia. Incluso puede darse la paradoja de que esos investigadores en alguna vida anterior hayan encarnado precisamente en el planeta de donde provienen esos extraterrestres y se trasladaron a la Tierra como tripulantes o simplemente pasajeros de alguna nave espacial. Pero como el nacimiento suprime la memoria reencarnativa, simplemente no lo recuerdan.
Con toda seguridad, entre las actividades más tontas de nuestro bendito planeta se encuentren la de los ufólogos y la de los investigadores de “fenómenos paranormales”, descontando, por supuesto, aquella que se encuentra en la primera categoría de las necedades: la de los “cazafantasmas”.
En nuestro planeta, en la actualidad, no existen grandes asentamientos alienígenas, pero sí existen lugares, como los del Área 51 y Álamo Gordo, en los que los extraterrestres conviven con seres humanos.  
La Tierra es visitada constantemente desde tiempos inmemoriales por diversas razas extraterrestres, generalmente en tren de investigación, y muchas de ellas, para experimentación, no solo abducen animales sino también seres humanos.
Quizás el caso más dramático de abducción es el que se conoce con el nombre de “Las muertas de Juárez”, donde los extraterrestres han secuestrado y asesinado, después de experimentar con ellas, a más de 500 mujeres en el lapso de diez años.

VII
CIENCIOLOGÍA Y EL GRUPO ELRON



Algunas personas confunden  a Cienciología con el Grupo Elron, por lo que conviene  aclarar debidamente esta cuestión.


Cienciología fue desarrollada por L. Ronald Hubbard y constituyó un enorme avance en la comprensión de la conducta del hombre y del universo, y en razón de la validez de sus postulados, por lo menos en su inmensa mayoría, fue adoptada por el Grupo Elron.
El propio espíritu que en su momento animó a Ron Hubbard, llamado Ruanel, es actualmente uno de los guías espirituales del Grupo Elron. Ruanel no solo está brindando nuevas enseñanzas, sino que también se ocupa de subsanar algunos de los errores cometidos durante la encarnación.  
El Grupo Elron, por lo tanto, difunde los descubrimientos de Ron Hubbard en cuanto son válidos, pero es totalmente independiente de las organizaciones de Dianética y Cienciología.
Además, los propios cienciólogos, en el colmo de la necedad, niegan que el propio Ron (o mejor dicho su propio espíritu) se esté comunicando con el Grupo Elron a través de la mediumnidad.

VIII
NUESTRO MÉTODO DE ENSEÑANZA

Algunos consultantes nos han observado la forma un tanto agresiva de abordar los diversos temas, sugiriéndonos más moderación, por un lado, y por el otro no ser tan dogmáticos en nuestras afirmaciones.
Esto merece una explicación, porque cuando comenzamos a difundir las enseñanzas de los Maestros de Luz verdaderamente las exponíamos así, es decir, con moderación y prudencia, e incluso como materia de debate.
El resultado fue que prácticamente casi nadie nos prestaba atención y los pocos que lo hacían se dedicaban a discutir sin tener bases cualquier cosa que dijéramos, lo que nos hacía perder un precioso tiempo en dar explicaciones.
Expresado de otra manera estábamos fracasando en nuestra misión de difundir las enseñanzas de los Maestros de Luz para el Tercer Milenio.
Entonces, recordando lo que decía Picasso en el sentido de que la atención del público se capta provocándolo, cambiamos radicalmente nuestro enfoque y finalmente comenzamos a ser escuchados.
El éxito de nuestro nuevo enfoque se hizo notar en la enorme cantidad de mails que llegamos a recibir diariamente, desde consultas hasta “consejos” sobre cuál debía ser nuestra conducta al exponer los diversos temas.
A tal punto fuimos sobrepasados que tuvimos que subir a la Red todo el material que poseíamos a fin de remitir a cada consultante a la página web donde estaba la respuesta, porque ya no teníamos tiempo de evacuarla personalmente.
Nuestra postura significa claramente, por un lado, que nuestra agresiva manera de exponer los mensajes de los Maestros de Luz es solo una pose, un estilo de enseñanza, solo válida para que nos presten atención, alejado totalmente de lo que podría ser considerado como el fruto de nuestro ego.
Y por el otro, que la exposición dogmática se debe, lisa y llanamente, a que estamos difundiendo las enseñanzas de los Maestros de Luz, no las nuestras.
Piénsese por un instante lo que sucedería si abriéramos el debate para que cualquiera pueda cuestionar lo que dice un Maestro de Luz; lo menos que se produciría sería la duda sobre lo que nos enseñan.   
Para concluir, es bueno tener presente la definición de dogma: “Fundamentos capitales de cualquier ciencia o doctrina”.
Pues bien, los fundamentos capitales del Grupo Elron son que los Maestros de Luz nunca se equivocan, que sus enseñanzas son las adecuadas para el momento en que ellos la brindan, y que el profesor Jorge Olguín traduce con fidelidad los mensajes que canaliza del mundo espiritual.
Y ésta es toda la historia.