Mostrando entradas con la etiqueta Evolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Evolución. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de julio de 2011

El camino para la integración de yoes.

Hoy resulta una verdad incuestionable que las características emocionales de un adulto dependen en gran medida de lo que le haya sucedido en sus primeros años de vida. Y es cierto, así lo confirman gran cantidad de investigaciones en áreas como la psicología evolutiva, la observación psicoanalítica de bebés, e incluso las neurociencias.
Los seres humanos nacen con una predisposición genética, pero esta es modificada por las experiencias de vida. Fíjense que ya durante el embarazo se inicia el aprendizaje. Los bebés no sólo reconocen determinadas voces como la de los padres sino que después de nacer muestran una clara preferencia por la música que percibieron mientras estaban en el útero.
A pesar de que el recién nacido regula espontáneamente su respiración, sus latidos cardiacos o su temperatura, está indefenso frente a sus emociones. Necesita de su madre o de quien lo cuide, no sólo para que lo calmen sino también para que comprendan lo que siente. Eso le permitirá en el futuro aprender a reconocer sus propios sentimientos y necesidades. Esa particular indefensión original lo obliga para sobrevivir a estar en contacto con otro adulto desde el comienzo mismo de su vida. Ese adulto que necesariamente forma parte de una comunidad va a acercar al bebe elementos propios de esa cultura de modo tal que lo hereditario se interrelaciona desde el primer momento con lo cultural. Esta interacción se convertirá en un elemento decisivo para la personalidad futura del niño.
A partir de la infancia intentará conjugar los conflictos que se le plantean entre sus deseos personales y los valores sociales aceptables.
Un bebé necesita experimentar algo pocas veces para inaugurar un registro mental y cerebral que volverá a emerger en el futuro ante circunstancias similares. El decodificador va tomando esas huellas de experiencia. Así se van formando en el decodificador esquemas y modelos operativos que se construyen en parte por la experiencia real y en gran medida por la interpretación que de ellos se haga. Los padres tienen su propio estilo emocional. Algunos por ejemplo censuran la tristeza pero permiten el enojo; otros valoran el esfuerzo pero no la queja... más adelante estos registros del niño servirán de base para su relación emocional con el mundo.
La mente humana puede generar métodos drásticos para evitar las emociones conflictivas. Por ejemplo no poder reconocer ante sí o ante terceros que se está triste, celoso o enojado... Esta represión y negación a veces está fomentada también por la cultura que con frecuencia por ejemplo valora una masculinidad poco sensible, idealizando al individuo duro que se mantiene alejado de sus emociones. En cuántas sociedades hemos visto eso, ¿no? El cuerpo sin embargo registra inexorablemente lo que se intenta evitar sentir aumentando su ritmo cardiaco, incrementando los niveles de adrenalina y de presión arterial, etc., por lo cual las emociones terminan resonando finalmente en distintos órganos. Ni hablar de nuestro campo áurico que se reduce notoriamente.
Diversas investigaciones subrayan la importancia de regular de manera adecuada la propia vida emocional, cuyo origen se encuentra en la temprana infancia, se consolida en la niñez y luego se cristaliza en la adultez de manera automática e inconsciente. Quienes tuvieron un aprendizaje emocional inadecuado deben saber que pueden modificarlo a través de psicointegración, que es un valioso recurso que les permitirá entender sus pautas de funcionamiento y reemplazarlas por otras pautas nuevas y mucho más saludables.


Psicointegración
(técnica para integrar la mente)


LOS ROLES Cuando la mente no está integrada, los diversos yoes se turnan en el mando y el Yo Central deja de ser el amo para convertirse en un esclavo.



La palabra trans significa "después de", tanto en el espacio como en el tiempo.
Transpersonal observa a la persona después de haber actuado, pues el estudio se basa en la experiencia.
El término "transpersonal" fue adoptado para referirse a personas que extienden su identidad más allá de la individualidad y de la personalidad.
Transpersonal indaga sobre la naturaleza esencial del Ser.
¿Qué es ser transpersonal?
Trascender más allá de la persona. Y solo se trasciende integrando el ego . Eso se logra con Psicointegración.
Maestro y alumno se representan con el diagrama del Yin y el Yang, donde la verdad tiene una dosis de error y el error posee una dosis de verdad.
La verdad es Sabiduría. El error es ignorancia. ¿Cuál es el error en la verdad? Tratar de imponer el Conocimiento. ¿Cuál es la verdad en el error? Resistirse a la imposición, porque el maestro impone por ego y al darse cuenta de la resistencia del otro, aprende de esa manera que no transita el sendero correcto.
El dar para hacernos querer es depender de nuestro ego.
El dar para sentirnos bien es parte de ego y parte de espíritu.
El dar sin comprometer la emoción, es acción del espíritu.
El dar comprometiendo la emoción es equilibrar nuestro interior, integrando ego y espíritu.

Te dicen algo que no te agrada, una frase que no te gusta. Hay algo dentro tuyo que se subleva. También hay otro Yo, quizás más profundo, que se enoja con el primero porque éste se sublevó de su estado de armonía. Pero "el segundo Yo", queriendo corregir al primero, también sale de su paz interior.
Obviamente, ese primer Yo se encuentra invadido por el ego y está en una etapa de aprendizaje. Pero el otro Yo, algo más sabio, también pierde el control por los impulsos emocionales del primero. Sucede que ese Yo, maestro del primero, también está en una etapa de aprendizaje. O sea que, a su vez, es alumno de otro Yo más interno.
Vencer el ego no significa tomar partido por ese tercer Yo y dejar de lado los dos primeros, buscando que éstos se desintegren. ¿Por qué? Porque tomar partido es, de alguna manera, partir algo. E intentar desintegrar los "yoes" afectados es ser discriminatorio con parte de nosotros mismos.

Si tomamos partido por determinada postura, automáticamente dejamos afuera a las otras. Si tratamos de integrar todas las tendencias. lograremos el equilibrio.
Lo acertado sería no tomar partido por ninguna postura interna, por más elevada que sea, pues eso llevaría a una disgregación de nuestro estado inconsciente, logrando enfrentamientos entre los diversos "yoes" y provocando, sin querer, una personalidad cambiante e insegura. Al no tomar una postura determinada, no hay desintegración de los "yoes", pues "nada se parte". Entonces, se avanza al segundo paso, que es buscar la integración de las distintas tendencias, unificándolas en la más elevada. Por ende, el ego no se destruye ni tampoco se lo relega a un estado vegetativo, sino que se le da el rol que le corresponde, que es apuntalar la autoestima. De ahí surge una persona segura y, al ser segura, puede ser tolerante. Al ser tolerante, aprende a no perder el control por ninguna agresión verbal externa.
Esa postura de tolerancia, sin protagonismo, es la base de la Psicointegración.

La Psicología original se remonta a la antigüedad clásica y explicaba la actividad del ser humano a través de su alma racional.
En la segunda mitad del siglo XIX, la Psicología se independizó de la filosofía y se eliminó toda vinculación con la metafísica. Se limitó al estudio de la conducta observable, profundizando el análisis.
El cometido de la Psicología es tratar de resolver los conflictos internos del ser humano para lograr su bienestar.
Psicointegración avanza un paso más allá, pues busca que el Ser se encuentre consigo mismo y logre un equilibrio, para así darse cuenta que el verdadero bienestar es empatizar con el otro, logrando canalizar correctamente sus emociones más profundas.

La emoción, sin equilibrio, puede ser perniciosa. Una emoción introvertida provoca rencores, odios y también traumas en la persona que la sufre.
Una emoción extrovertida puede desembocar en todo tipo de agresiones hacia quien, creemos, nos agrede a nosotros.
No sería positivo despojarnos de toda emoción, porque dejaríamos de involucrarnos con nuestro entorno. Nuestro ego crecería en forma desmesurada al no canalizarlo en ningún sentido.
Por otra parte, una emoción no contenida nos transformaría en individuos totalmente impulsivos.
Es necesaria una contención analítica para las emociones descontroladas. También es imprescindible una sensibilidad de conciencia para aquellas personas que creen que, dominando las emociones, son menos vulnerables y terminan siendo insensibles con el sufrimiento ajeno.
Una emoción equilibrada es la base para que la persona tenga el control de sus impulsos y así, pueda dar y recibir amor.

El ser humano tiene varias facetas o distintos "yoes". Puede estar triste, melancólico o depresivo. Lo importante es que no identifique ese estado con una totalidad. Por ejemplo: -"Hoy es un día triste, estoy totalmente bajoneada, no soporto mi estado general, etc." Nadie está "totalmente bajoneada", es el ego de esa persona que se identifica con un rol. El ego está triste, el ego está melancólico, el ego está "bajoneado".
Son roles de la persona, no es la persona en su totalidad. Esa persona puede tener proyectos, planes o ideas que quizás cambien parte de su estado anímico. Y si los roles del ego se "acostumbran" a hacer de víctima, hay que tener en cuenta que también una palabra de aliento, una ayuda espiritual o una grata compañía pueden aliviar la depresión y, de a poco, transformarla en euforia.
Se puede evitar que el ego se identifique con un rol determinado y es "desidentificándonos".
Irónicamente, es el mismo ego el que impide que el ser humano pueda llegar a despersonalizarse, pues está permanentemente en "la periferia" del campo de la consciencia y tiene el control del sujeto.
Un ejemplo muy visto se da en personas con una autoestima tan deteriorada que viven necesitando de la atención de los otros y su ego transforma a esas personas en seres totalmente absorbentes y manipuladores. Viven como algo natural protagonizar roles de víctima y transferir culpas, y no se dan cuenta el rechazo que causan en los otros, pues su ego les obnubila el discernimiento.

Psicointegración es un camino tan sencillo que es obvio. Significa integrar todos los roles, todos los yoes. Los seres humanos tiene distintos yoes, esos yoes hacen que la persona tenga cambios en su conducta: sea informal, con personalidades erráticas. Porque cada Yo quiere ser el protagonista y desea sobresalir opacando a los otros yoes. Mas no se da cuanta que los demás yoes piensan de la misma manera.
Hay un Yo Central, desprovisto de ego , que tiene todo el discernimiento y es el canal que comunica con el Yo Superior, aclarando que el Yo Superior es el 90 % de nuestro espíritu, que está en el plano correspondiente. Cuando el espíritu está desencarnado el Yo Central y el Yo Superior son la misma cosa.
En los espíritus del Error, ese Yo Superior no tiene sus roles protagónicos integrados y, por lo tanto, aunque el Yo Central del sujeto encarnado se comunique, la guía que reciba no será valiosa. Por el contrario, exacerbará más el personaje actuado de los distintos yoes.
El ego posee muchos roles: uno de los más perniciosos es la soberbia. No se puede tener soberbia si no se tiene ego . No se puede ser susceptible si no se posee ego . Ese lastre hace que la persona se ofenda, monte en cólera, se sumerja en un mar de dudas, etc.
Integrar el ego es un triunfo del espíritu. La persona que no protagoniza no es prejuiciosa, no da cabida a la ofensa, no trata de manipular a otros. El ser humano que no personifica no va a dar lugar al ego centrismo.

viernes, 8 de julio de 2011

El Arte de Amar

    La lectura de este libro defraudará a quien espere fáciles enseñanzas en el arte de amar. Por el contrario, la finalidad del libro es demostrar que el amor no es un sentimiento fácil para nadie, sea cual fuere el grado de madurez alcanzado. Su finalidad es convencer al lector de que todos sus intentos de amar están condenados al fracaso,  a menos que procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad
total, en forma de alcanzar una orientación productiva; y de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. En una cultura en la cual esas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar. Quien no lo crea, que se pregunte a sí mismo a cuántas personas verdaderamente capaces de amar ha conocido.
Pero la dificultad de la empresa no debe inducir a que se abstenga uno de tratar de conocer las dificultades y las condiciones de su consecución. A fin de evitar complicaciones innecesarias he procurado tratar el problema, en la mayor medida posible, en un lenguaje no técnico. Por la misma razón he hecho la menor cantidad de referencias a la literatura sobre el amor.
Otro problema que no pude resolver en forma enteramente satisfactoria, fue el de evitar la repetición de ideas expuestas en algunos de mis libros anteriores.













I. ¿ES EL AMOR UN ARTE?
¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno «tropieza» si tiene suerte? Este libro se basa en la primera premisa, si bien es indudable que la mayoría de la gente de hoy cree en la segunda.
No se trata de que la gente piense que el amor carece de importancia. En realidad, todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices  y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que
aprender acerca del amor.
Esa peculiar actitud se basa en varias premisas que, individualmente o combinadas, tienden a sustentarla. Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor.
Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. Otro, usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas, por medio del cuidado del cuerpo, la ropa, etc. Existen otras formas de hacerse atractivo, que utilizan tanto los hombres como las mujeres, tales como tener modales agradables  y conversación interesante, ser útil, modesto, inofensivo. Muchas de las formas de hacerse querer son iguales a las que se utilizan para alcanzar el éxito, para «ganar amigos e influir sobre la gente». En realidad, lo que para la mayoría de la gente de nuestra cultura equivale a digno de ser amado es, en esencia, una mezcla de popularidad y sex-appeal.
La segunda premisa que sustenta la actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no de una facultad. La gente cree que amar es sencillo y lo difícil encontrar un objeto apropiado para amar -o para ser amado por él-. Tal actitud tiene varias causas, arraigadas en el desarrollo de la sociedad moderna. Una de ellas es la profunda

transformación que se produjo en el siglo veinte con respecto a la elección del «objeto amoroso». En la era victoriana, así como en muchas culturas tradicionales, el amor no era generalmente una experiencia personal espontánea que podía llevar al matrimonio. Por el contrario, el matrimonio se efectuaba por un convenio -entre las respectivas familias o por medio de un agente matrimonial, o también sin la ayuda de tales intermediarios; se realizaba sobre la base de consideraciones sociales, partiendo de la premisa de que el amor surgiría después de concertado el matrimonio-. En las últimas generaciones el concepto de amor romántico se ha hecho casi universal en el mundo occidental. En los Estados Unidos de Norteamérica, si bien no faltan consideraciones de índole convencional, la mayoría de la gente aspira a encontrar un «amor romántico», a tener una experiencia personal del amor que lleve luego al matrimonio. Ese nuevo concepto de la libertad en el amor debe haber acrecentado enormemente la importancia del objeto frente a la de la función.
Hay en la cultura contemporánea otro rasgo característico, estrechamente vinculado con ese factor. Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable. La felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos.
El hombre(o la mujer) considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombre atractivos son los premios que se quiere conseguir.
«Atractivo» significa habitualmente un buen conjunto de cualidades que son populares y por las cuales hay demanda en el mercado de la personalidad. Las características específicas que hacen atractiva  a una persona dependen de la moda de la época, tanto física como mentalmente. Durante los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, una joven que bebía y fumaba, emprendedora y sexualmente provocadora, resultaba atractiva; hoy en día la moda exige más domesticidad y recato. A fines del siglo XIX y comienzos de éste, un hombre debía ser agresivo y ambicioso -hoy tiene que ser sociable y tolerante- para resultar atractivo. De cualquier manera, la sensación de enamorarse sólo se desarrolla con respecto a las mercaderías humanas que están dentro de nuestras posibilidades de intercambio.
Quiero hacer un buen negocio; el objeto debe ser deseable desde el punto de vista de su valor social y, al mismo tiempo, debo resultarle deseable, teniendo en cuenta mis valores y potencialidades manifiestas y ocultas.
De ese modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio. Lo mismo que cuando se compran bienes raíces, suele ocurrir que las potencialidades ocultas susceptibles de desarrollo desempeñan un papel de considerable importancia en tal transacción.
En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.
El tercer error que lleva a suponer que no hay nada que aprender sobre el amor, radica en la confusión entre la experiencia inicial del "enamorarse" y la situación permanente de estar enamorado, o, mejor dicho, de «permanecer» enamorado. Si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa, y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los más estimulantes y excitantes de la vida. Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor. Ese milagro de súbita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracción sexual y su consumación. Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero. Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial. No obstante, al comienzo no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar «locos» el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior.
Esa actitud -que no hay nada más fácil que amar- sigue siendo la idea prevaleciente sobre el amor, a pesar de las abrumadoras pruebas-de lo contrario. Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas  y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor. Si ello ocurriera con cualquier otra actividad, la gente estaría ansiosa por conocer los motivos del fracaso y por corregir sus errores -o renunciaría a la actividad-. Puesto que lo último es imposible en el caso del amor, sólo parece haber una forma adecuada de superar el fracaso del amor, y es examinar las causas de tal fracaso y estudiar el significado del amor.
El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería.

martes, 28 de junio de 2011

somos causa y consecuencia

Quiero expresar mi opinion a cerca de lo que considero como realidad o verdad, que más ayá de lo relativa que pueda ser para cada persona, yo creo que hay una universal a parte de la que cada uno se inventa. Y con ésto me refiero a la creación misma, el universo, este plano físico, y con la obvia evidencia de otros planos no físicos (espirituales) que se demuestra a lo largo de la historia del humano en la tierra desde sus principios , más aya de las religiones y creencias.
   Los datos son las pruebas de que hay un mundo espiritual y todavía hoy en día hay un concepto general (desde mi punto de vista) muy erroneo a sobre éste tema. Hablan de un dios que castiga, hablan de entidades que representan alguna cosa o animal al que se le rinde culto, hablan de un paraiso, de un infierno donde vas por pecar, de un diablo que compra almas, y ya que están, de paso usan éste tipo de pensamientos para producir temor en la gente ("Si haces tal cosa dios te va a castigar"). Más que de paso yo creo que la mayoría de las religiones son adaptaciones egoístas y controladoras de la forma de pensar de unos individuos que vieron la manera de como hacer para cagar a otros... Pero por más egoísta o manipulada o usada que sea la religión, lo que a mi me demuestra su perduración por tanto tiempo y por el hecho de que ahora se profundiso mas este tema, es que hay un mundo espiritual, hay un dios, un creador, hay planos espirituales, pero que siempre tuvimos una explicacion misteriosa o fantástica. 
  Dios, que será dios? Yo comparto la idea con la física cuántica, dios es todo, todos somos parte de dios, en un sentido científico somos todos parte de lo mismo. ¿Porqué?. Porque cada parte que compone este todo, es materia, sea algo organico, inorganico, aire, todo todo todo, está compuesto por materia, la materia está compuesta por átomos, que en si los átomos no son sólidos, de hecho es un núcleo con una carga eléctrica al que rodean otras particulas con cargas eléctricas opuestas; y al entrar cada vez más en éstas particulas, se ve cada ves menos consistencia, más energía, osea TODO está compuesto por átomos, los átomos por energía, y como todas las demás energías, es parte de lo mismo, son diferentes manifestaciones de una energía, QUE ES ESA ENERGÍA QUE NOS COMPONE? DIOS. 
  Pero bueno, ahora saltan diciendo uh este cree en dios ahora va a resar todos los días, va a ir a misa y pedir clemencia por la cantidad innumerable de pecados que cometí, PERO SE EQUIVOCAN MUAJAJAJAJA (?). Justamente por eso es por lo que odio a la religiones, pero no voy a entrar en ese tema, mi concepto de lo que se creó abarca más aya del tiempo el espacio y todo lo que lo compone, donde entran las causas y las consecuencias, donde es más clara o racional una explicación de: te mandaste un moco, vas a sufrir las consecuencias; que: pecaste ahora, cuando mueras vas a ir a infierno y sufrir infinitamente (?) CLARO
  ENTONCES, hay un espacio tiempo, donde nos encontramos, o mejor dicho, al que conformamos, donde hay causas y consecuencias que en sierta forma nos hacen, somos causa y consecuancia, y de que trata entonces ésta existencia? porque estamos hoy en día acá pensando, leyendo, siendo, amando, riendo, aprendiendo, flaqueando, saliendo airoso, enseñando, incorporando,etc.? PARA MÍ esto se trata de una EVOLUCIÓN. 
  Osea, un individuo nace, y tiene que aprender a vivir, a mantenerse, ser, sobrevivir, y eso no lo puede aprender sólo (menos nuestra raza). Ahí es donde entra el enseñar, se tiene que enseñar al individuo las formas de manejarse dentro de tal ámbito, con tales personas, de diferentes maneras. Mientras ése individuo va creciendo sigue incorporando conceptos, pensamientos y va armandose una idea sobre lo que és, se dedica a hacer lo que se le enseño o no hacerlo, depende de la educación SIEMPRE. Llega una etapa en la que de tanta idea acumulada, empieza a largar, enseñar, demostrar, aportar para la evolución de otras personas, o de sí mismo, dar opiniones, o quedarse callado que es una forma de expresión también, para los que sabemos que a veces el silencio dice muchisimas más cosas que las obras completas de Aristoteles. ETONCES, de evolución se trata supongo, que hacer frente a esto?. Mi idea es que aportar a ésta evolución es el significado de porqué estamos acá, por lo tanto lo mejor que se puede hacer, es buscar la mejor manera de hacerlo aprendiendo y enseñando, compartiendo e incorporando, dar, sin importancia de tener algo a cambio, aportando a ésta evolución de una manera más activa y consciente. El arte es una de las cosas en la que más se evolucionó, y ése es el camino que yo tomo para aportar, otros lo hacen estudiando arquitectura, o biología, o ciancias sociales, o agricultura, o cualquier tipo de concepto que se pueda incorporar para mejorar (sea egoistamente o comunitariamente) Entonces, lo mejor que se puede hacer es crear una ciencia que elimine esos trastornos negativos que todos tenemos, para que lo que se enseñe no sea el mal: un padre que le pega a un hijo por haber gritado por ejemplo, está enseñandole que eso es una forma de castigo aceptable, en ves de enseñarle y demostrarle que lo que está haciendo en el contexto y situación que lo hace es algo inapropiado. A ése padre lo habrán criado de una manera parecida y/o peor y está lleno de problemas en la cabeza por eso le parece algo normal pegarle a un nene como corrección por algo que él no aprueba. Así es como este mundo está lleno de lácras, debido a la mala educación, pero bueno decía de una ciencia que elimine lo que hace ser lacras a este tipo de individuos, que elimine esos trastornos que se produjeron en el transcurso de su vida o que por lo menos los haga conscientes, para saber porque se reacciona de una manera inadecuada o jodida frente a diferentes estímulos y cambiarlo. Estos trastornos denominados "engramas" son ordenes inconscientes muy fuertes dentro nuestro, y son el mecanismo de defenza para que no pase de vuelta la cosa horrible o dolorosa que sucedió al grabarse en la mente. Y la mejor cura para eso, es hacerlo consciente y enfrentarlo con la manera particular que tenga cada uno para enfrentar problemas, habiendo encontrado una solucion y sabiendo que se va a salir airoso.
  Entonces una persona libre de este tipo de ordenes inconscientes es capaz de aportar a ésta evolución de la manera más pura diría yo y con la que se puede lograr concientizar a la gente que la evolución es el día a día y vivirlo no trata solo de zafar, si no aportar.


Lucas Armijo Falco.
(8/05/2011)